Raúl Rodríguez: “Fui sintiendo cada vez más la emoción del vuelo hasta quedar completamente enamorado”
Por Gloria Salgado
Comenzó con tan sólo doce años y se ha ido enganchando poco a poco al vuelo libre hasta llegar a ser uno de los mejores pilotos a nivel mundial. Es fundador y miembro del equipo SAT (Safety ACRO Team) donde muestra sus dotes para la acrobacia.
¿Qué te llevó a adentrarte en el mundo del parapente?
Fue mi padre el que me metió dentro de este mundo, el aprendió a volar en 1987, yo tenia 11 años y me iba con el todos los días a verlo volar, mi papi Félix, enseguida monto una escuela en Albacete enseñando a mucha gente,tantas ganas tenia yo que al año siguiente me enseño, dos años después enseño a mi hermano Félix (que junto con el hemos sido campeones del mundo 5 años consecutivos) cuanto él tenia también 12 años, tras varios años mi madre, Consuelo, también se apunto al vuelo, y mas tarde aprendieron mi hermano pequeño Alex y el primo Horacio que esta dentro de los tres mejores pilotos mundiales. Familia de voladores.
¿Cómo recuerdas tu primer vuelo?
Fue un vuelo muy corto, pues las montañas en Albacete no superan los 100 metros de altura, y se me paso muy rápido, no sentí nada en especial, era como ir sentado en un telesilla de la estación de esquí. Pero en los siguientes vuelos si que fui sintiendo cada vez mas la emoción del vuelo hasta quedar completamente enamorado.
¿Qué te ha seducido del vuelo libre para seguir practicándolo después de tantos años?
Si me ha seducido, siempre hay mas por aprender, por mucho que sepamos cada día hay algo nuevo, y esto es lo que me engancho, esto es lo que me hace desear ir a volar cada día, cada vez que miro al cielo. ¿Qué sientes cuando estas volando?
Las sensaciones son variadas, desde que empece a volar fue la libertad de estar en el cielo y aprender a moverme de un lado a otro, de montaña en montaña, de nube en nube, como los pájaros, a la vez fui sintiendo la adrenalina en los movimientos mas radicales, como maniobras de descenso y control de la vela, y últimamente estos movimientos radicales se han convertido en la acrobacia que es las sensaciones mas fuertes que jamás imagine, adrenalina, miedo, y la libertad de moverme de cualquier forma.
¿Por qué te decidiste por la acrobacia?
Las sensaciones son mucho mas fuertes que en vuelo normal, y es la disciplina mas amplia dentro del parapente, se puede despegar desde puentes, rocas y cualquier aparato volador como en Salto Base, volar con el Snowboard, en los pies para surfear las montañas nevadas, volar en giros rasantes entre paredes inmensas, y tantas cosas como se nos ocurran, mas bien me parece que todo es posible si se planea bien.
¿Cómo empezaste en el mundo de la competición?
Nos enteramos de que existían las competiciones de distancia en las que teníamos que recorrer volando unos circuitos de varios kilómetros y me aprecio muy interesante, mi padre hablo con un distribuidor de parapentes y me dejaron uno para ir a competir, allí me encontré con que los pilotos eran bastante mayores que yo, pero que también había tres chavales de mi edad ya compitiendo, enseguida nos hicimos amigos y formamos un equipo. Estuve compitiendo en Cross (distancia) desde los 17 años hasta los 25 haciendo la Copa del Mundo, Mundiales y Europeos. Y desde los 25 deje el Cross para dedicarme junto con Felix a ir a todas las competiciones de Acrobacia del mundo.
¿Qué te aporta personalmente el hecho de competir?
Mas que nada el viajar y volar en sitios diferentes, en condiciones diferentes, conocer a gente de otros lugares y aprender sobre su cultura e idioma, esto te da una visión mas global del mundo. Por supuesto la sensación de ganar o estar de los primeros también es muy gratificante.
¿Cuál es la competición que recuerdas de una manera más especial?
La de Acrobacia en Suiza, Villenueve. Se trata de acrobacia por parejas, hay que hacer todas las maniobras en sincronización perfecta con tu compañero. Esta es a la primera que fuimos Felix y yo hace seis años, y es también la más importante del mundo en donde se ara el primer mundial en el 2006. Especial porque en ella hemos aprendido a volar juntos como hermanos.
¿Has sufrido algún accidente?
Si varios, nunca me he roto nada, pero unos buenos revolcones y pequeños golpes si que me he dado. El ultimo y mas fuerte fue en el Festival de El Yelmo del año pasado que volando en equipo con un amigo nos enredamos a menos de 100 metros de altura y no pudimos tirar el paracaídas, dimos con el suelo fuerte pero por suerte no nos rompimos nada.
¿Es el parapente un mundo machista?
Hay muchos mas hombres que mujeres, pero no lo considero machista, queremos y deseamos que vuelen mas mujeres, seria mucho mejor. Apoyamos a las mujeres voladoras y las cuidamos bien para que sigan con nosotros.
¿Crees que la imagen que se tiene del parapente como un deporte de “locos” y peligroso se ciñe a la realidad?
No, el peligro esta en las personas, igual que al conducir un coche puedes arriesgar mas o menos en el parapente también, si tu quieres este deporte es lo mas seguro del mundo, pero hay que aprender bien y con paciencia, sin hacer el loco.
¿Con qué problemas se encuentra actualmente el parapente?
No veo que tenga un problema concreto el parapente, la gente que quiere lo puede probar y si le gusta seguir aprendiendo en una escuela, lo que creo que volar no es para todo el mundo, tienes que de verdad desearlo, comprenderlo y querer aprender.
¿Qué medidas se deberían de adoptar para impulsarlo?
Si saliesen en televisión mas reportajes sobre el vuelo libre explicando bien lo que se siente y como hacerlo seguro mas gente estaría interesada en probarlo.
¿Qué consejo darías a aquellos pilotos que estén empezando?
Que lo disfruten desde el primer momento y que sepan que tienen mucho tiempo para aprender bien a manejarse en el aire, son muchas cosas las que hay que aprender y no hay que ir con prisa, todo llega a en su momento.
¿Y qué les dirías a aquellos que quieran iniciarse en el mundo del parapente?
Que se acerquen a la escuela mas cercana y prueben un vuelo biplaza en el que seguro van a disfrutar muchísimo, sin tener que hacer nada, solo ser llevados de paseo por el cielo. |