Vuelo en Montcabrer

Sábado 18 de junio de 2005, despegue de Montcabrer

Al fin estoy aquí. Tras casi dos años desde que comencé en esto de volar he podido aceracarme a esta zona que me decían maravillosa

Y, la verdad es que, despues de recuperar el resuello tras el último tramo a pie, la vista es sensacional. Delante de mi estan las grandes alturas de la comunidad, rodeando un bello valle con dos planos de agua. Enrique, pedagógicamente, nos dibuja los altos que se aprecian desde el despegue. Nos informa de los secretos de la zona de vuelo. Los lugares dónde desprenden las térmicas, las zonas en las que no es recomendable volar, los aterrizajes alternativos.

 

Son las dos y Enrique sale de la sombra que nos protege del sol abrasador y baja a preparar su vela. Al poco rato me uno a él. Estoy intranquilo (Nueva zona: peligro?). La verdad es que la subida me ha dejado mal cuerpo. Estoy mareado, me duele la cabeza y el estómago. Enrique nos comenta la peculiaridad del despegue, tiene dos planos inclinados hacia el valle separados por un escalón de unos 75 cm.

Algunos prefieren poner la vela arriba del todo, levantarla y bajar el escalón frenando, otros, entre ellos yo (Enrique) prefiero colocar la vela de tal forma que al ir a levantar ya esté en el plano de abajo. Cada cual tiene sus gustos ( y disgustos).

Enrique se dispone a despegar, le deseo buen vuelo, me aparto un poco, levanta la vela de frente y en 5 pasos está en el aire, allá va, subiendo poco a poco sin variar el rumbo. Al poco se dirige a la térmica de servicio, delante de la esplanada dónde hemos dejado los coches. Una, dos, tres, cuatro, cinco vueltas y ya está por encima del Montcabrer. Sigue subiendo, 1800 SNM y se va.

Cuando aún tengo visibilidad le pregunto como está. Esta bastante fuerte y guarrete, mejor esperais un poco a que se acaben de formar y se estabilicen las térmicas. Adios, Enrique, que va rumbo a Bañeres siguiendo la cresta de Agres. Ya lo hemos perdido de vista.

A todo esto Yli está intranquilo. Ve un poco fuertes las condiciones, pero Enrique se ha ido y le pica el culo. A las tres empieza a prepar la vela y a las tres y media despega. Igual que Enrique, sin variar la trayectoria para arriba, y arriba hacia el centro del valle sin necesidad de girar nada. Está un buen rato por ahí hasta que una descendencia lo baja a toda velocidad por debajo del nivel del despegue( estaba sintonizando la radio). Al darse cuenta de la pérdida de altura reacciona y busca y al final encuentra una que le sube, no sin menearlo un poco a la altura del Montcabrer. Sigue subiendo hasta los 1800 m e intenta localizar a Enrique para que le aconseje la ruta a seguir. Al final lo perdemos de vista y por lo visto ha contactado con Enrique, pues desaparece hacia Agres.

Aquí estamos solos Luis y yo. Luis decide descansar a la sombra pero a mi me pica el culo. No puedo estar sentado. Por lo tanto ahí estoy de pie. Llega un coche al aparcamiento, son los de o­ntinyent, habituales aquí.Suben la cuesta y casi sin descansar se ponen a prepar las velas. Salen directos a la térmica de servicio y salvo Robert que se queda un rato más sobre el Montcabrer, los otros se largan hacia Banyeres, Robert les sigue al rato.

Son las 4 y media y no aguanto más. Me pongo a preparar mi vela y se viene Luis a hacer lo mismo. Quiere salir antes. Prepara la vela en el plano alto e intenta levantar de espaldas. Se le va la vela a un lado.

Vuelta a empezar y otra vez de lado. Se está poniendo nervioso. Un nuevo intento y nuevo fallo. Al final decide salir de frente, unos pasos vela a las o­nce bandas A fuera, una carrerita y a volar.Yo tambien tengo la vela en el plano alto, levanto, un paso atrás y ostia, tropiezo en el único pedrusco que hay en escalón, meneo brazos para equilibrarme y la vela al suelo de lado. Joder! Menudo estreno. Vuelvo a colocar la vela en el plano alto pero a la derecha. Esta vez sí. Unos pasos y p’arriba.

Girar térmicas, lo que son térmicas no lo hacía desde Castejón el verano pasado en agosto. Y esto, por lo menos hoy, tiene semejanza a Castejón.

Subo un pelin y empiezo a hacer ochos delante del despegue pero se sube poco. Me acerco a la térmica de servicio a la izquierda y premio, dos y medio y p’arriba. Intento recordar, abro un poco el giro, cierro un poco pero no pillo más tasa de subida. Aún así, llego a situarme encima de la cumbre del Montcabrer, unos cien o ciento cincuenta metros. Estoy justo en la vertical de la cumbre, y ahí si que empiezo a cobrar. Parece que la vela tiene vida propìa o será que no tengo ni puñetera idea, alabeo a la izquierda, ahora se precipita hacia delante, y ahora atrás y más alabeo y otras vez p’adelante, joder con el cuerpo que tengo y esta movida no me encuentro muy a gusto, la cazo más y a trancas y barrancas me voy hacia el valle.

Ya tengo la vela dónde debe estar, encima de mi, y como me va la marcha entro por sotavento a la térmica de servicio y p’arriba otra vez. Esta vez intento relajarme y tumbarme comodamente en el arnés, tengo la ventral abierta a tope. O se ha calmado un poco o yo me he calmado un poco, todo va más suave, alguna descompresión suave pero poco más. Me voy hacia el repetidor dónde se gira para seguir la ladera de Agres. 1650 snm, muy bajo para llegar pero no pillo na.

Ya más relajado y a cuatocientos cincuenta metros sobre el despegue, con un vuelo tranquilo, me dedico a admirar todo el panorama que tengo abajo, el valle, la sierra de Mariola. Esto es una pasada! Yuhuuuu!

Miro alrededor y ¿dónde coño está Luis? No lo veo por ninguna parte. Se habá largado? Habrá aterrizado? Luis me copias? Por donde vas? No hay respuesta. Me empiezo a mosquear ( mucha imaginación, no?). Al cabo de diez minutos la voz de Luis para mis disparates imaginativos. Estoy justo encima de ti, me dice Luis. Está a 800 metros encima del despegue disfrutando de su record personal de altura.

A esta altura podemos oir por la emisora a compañeros que supongo están volando en Reconco.

Una voz femenina pregunta si las condiciones ya son buenas para despegar o espera un poco más.

Llevamos cerca de una hora y tenemos que aterrizar para ir a recoger a Enrique e Yli. Luis ya está sobre el pino del aterrizaje haciendo ochos. Yo sigo muy alto, me voy para el poligono, está floton, así que hago tímidos giros acelerados (espirales?) para perder altura. A partir de ciento cincuenta metros por debajo del despegue ya noto el cambio de temperatura, ya me sobra la cazadora y el pantalón. Luis ya ha aterrizado. Ya alcanzo a ver los tendidos electricos que están en cabecera del aterrizaja ( Estos me preocupaban), en cuanto a las burbujas que Luis me ha comentado que habían, han sido muy suave y puedo penetrar perdiendo altura, unos ochos, alguna ese, final y un pasito, ya estoy en el suelo en el camino que divide el aterrizaje.

Llamada de Enrique, no hace falta que vayamos a recogerlos, Hector los recoge a todos y vienen al aterrizaje.

Ya he volado en Montcabrer y la verdad es que es una pasada. Siento un hormigueo por todo el cuerpo. Se lo comento a Luis, y me contesta que es normal está todo el aterrizaje plagado de hormigueros y el parapente y todas las piernas están cubiertas de hormigas.

Plegamos como podemos, por las hormigas, los parapentes y acabamos todos tomando lo mejor del vuelo, una enorme cerveza servida en una especie de bota de cristal a modo de jarra.

Este día, que parecía iba a ser como el día de la competición, a resultado ser bastante bueno a juzgar por el vuelo de cross que se han marcado todos menos Luis y yo.

 
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